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Un chaleco, un plan C y un final feliz¿A quién no le ha pasado que le regalen ropa que no es de su talla? Bueno, pues me acaban de regalar una chaqueta demasiado grande, pero no de forma ‘oversize’, sino que es dos tallas más. Los abuelos nunca aciertan. Se creen que todos los nietos son iguales. Y yo poco tengo que ver con mi prima que vive en Marbella y tiene dos hijos.

Como no la puedo cambiar, he pasado al plan C. ‘C’ de ‘Consumidora Compulsiva’. Siempre hay que tener un plan C, porque el B nunca funciona. En los planes C siempre hay una modista de confianza, una revista de moda y un final feliz. Interpretarlo como queráis, yo os cuento mi historia.

El primer paso fue ir al kiosco de revistas y comprar el último Vogue Paris. El segundo fue ojearlo en el taxi de camino a la oficina. El tercero, recortar todas las fotos de chalecos largos, escanearlas y hacer una presentación en Powerpoint para que no haya margen de error. Una vez plastificadas las fichas, se las llevo a la modista para que vea las diferentes posibilidades que tiene mi chaqueta. A la semana ya tengo el chaleco más genial de todo Madrid y posiblemente del extranjero.

Largo, un poco entallado, lo justo para que no parezca grande, pero no deje de tener ese toque ‘se lo robé a mi novio’. Es perfecto para combinar con camisetas de algodón y vaqueros desgastados para lograr el look rockero que tanto nos gusta a todas.

¿Moraleja? Todas las prendas tienen arreglo. Lo que hace falta es tener imaginación, buena voluntad y un Vogue Paris.