El año nuevo trae siempre el mismo propósito: renovarse o morir. O mejor: cómo renovarse SIN morir en el intento. Y para empezar, nada mejor que por los armarios. No sé vosotros, pero a mí, cuando me da por ordenarlos, me crecen los enanos. ¿En serio tenía todo eso ahí dentro? ¡Es puro Síndrome de Diógenes!
Ni hablar: año nuevo, armario renovado. Y lo primero que me encuentro es con un montón de viejas camisetas con las que ya no sé qué hacer. ¿Tirarlas? En algún momento me gustaron y disfruté con ellas… ¡No! ¡No puedo tirarlas! Entonces… ¿qué hago? He aquí algunas ideas*:
a) Decorar la casa. Lo que un día fue bueno para mí, es bueno para mi casa. De paso, estos ovillos se pueden reciclar en futuras prendas (vía Glampyre Knits)

b) Un almohadón. Hubo un tiempo en que sobre esta t-shirt reposó la más adorable de las cabezas… esa cabeza que ahora se gira cuando me ve y me niega el saludo. Bueno, no importa, ahora será la mía la que repose sobre ella (vía Floral Showers Crafts).

c) Una funda para guardar las revistas, la facturas y… ¡hasta el portátil! (vía Make Magazine)

d) Bayetas para el polvo. Sí, a veces el merchandising es mucho más práctico de lo que imaginaron las agencias de publicidad más punteras (vía the frugal girl).

e) Un minivestido (para ellas). Porque una maxicamiseta XXL puede convertirse en un capricho mini (vía Dornob).

Y a vosotros, ¿qué otros usos se os ocurren para reciclar vuestras viejas t-shirts? ¿Con qué os encontráis cuando ordenáis los armarios? ¿Hay fondo de armario después del fondo de armario… o vuestro armario no tiene fondo?
* [Las ideas no son mías, no tengo una imaginación tan práctica... desafortunadamente; son cortesía de Apartment Therapy, una web que consulto a menudo en busca de inspiración para mi casa].













Y si os pone esta fiebre por el reciclaje con estilo, podéis saber más gracias al post sobre 
Llamadme burro, pero muchas veces he pensado que lo del reciclaje no tiene ni pies ni cabeza. So sorry, pero desde que mi amiga química industrial, que trabaja en una planta de reciclaje, me dijo que luego todo iba al mismo saco, me dije: “¿Y para qué ocupar mi cocina con tres cubos de basura?”. Pero, claro, ahora me doy cuenta que el reciclaje va mucho más allá. Y para muestra… una joya.
cuento. Resulta que la firma HP (Hewlett Packard) va a lanzar lo más de lo más: unas impresoras sin cables. Y se han dicho: “¿Qué hacemos ahora con tanto cable y chips que nos sobra? Pues convertirlos en joyas”. Dicho y hecho. Han contado con la colaboración del diseñador manchego 





