Navidad. ¿A favor o en contra? Pues… depende. Ha habido años que estado beligerantemente en contra y otros, en cambio, en los que he estado furiosamente a favor. Este año he decido que voy a estar súper-a-favor: estar a favor (de lo que sea) te hace parecer más joven. En Madrid (perdonad el centralismo, pero es que vivo aquí), la iluminación navideña no se encenderá oficialmente hasta este viernes.
Por lo visto, van a montar una pista de patinaje sobre hielo en Callao de 140 metros cuadrados y un árbol de 20 metros de altura, coronado con una estrella de vidrio de la Real Fábrica de Cristales de La Granja. La idea es que sea una especie de réplica bizarra de la pista de hielo del Rockefeller Center, pero hasta yo, que bien sabe Dios que ADORO Madrid, tengo que admitir Callao no es el Rockefeller Center ni la Gran Vía (que cumple 100 años y estará alumbrada con una iluminación diseñada por Óscar Mariné, de quien por cierto tengo un precioso dibujo en mi salón), Broadway. Ni siquiera el off-Broadway (me pregunto: ¿las salas de teatro independiente qué serían entones? ¿El off-Callao? ¿El off-off-Callao? Demasiado off para mí).
Aún recuerdo un viaje a París hace un par de años para ver las calles iluminadas y, de paso, probar el hotel La Tremoille, que recomiendo vivamente (con un poco de suerte, te puedes encontrar con Johnny Depp en el pasillo). Bueno, pues el caso es que este año París se nos ha adelantado con la iluminación navideña y, ay, lo han vuelto a hacer.

Roberto, ya que vas este fin de semana, si puedes acércate por el BHV (Bazar de l’Hotel de Ville) para ver la iluminación que Jean-Charles de Castelbajac ha diseñado para estos grandes almacenes. ¡Qué maravilla! Una pena no haber estado allí el día de su inauguración, porque corrió a cargo de la mismísima Beth Ditto (Gossip), de la que soy súper fan. Ay, Bob, si la envidia fuese tiña…