De pequeña mi madre me compró unas braguitas de colores que venían en un pack de siete, y cada una llevaba plasmado el día de la semana… lunes, martes, miércoles etc. La verdad, si hubiese querido saber qué día era, mejor miraba en el calendario, porque nunca fui capaz de llevar la braguita que correspondía al día. Y es que odio que me condicionen. Quizás por eso, aún hoy, soy incapaz de ponerme una braguita a juego con el sujetador. Por más que me guste comprarme todo en conjuntos, la verdad es que nunca llevo la ropa interior conjuntada.
Más lo pienso y más me doy cuenta de que igual que en la ropa de calle, no se lleva el usar un ‘total look’, en lencería tampoco. Lo que sí está de moda es saber mezclar y combinar. Por ejemplo, las texturas: si usas un sujetador de encaje negro muy provocativo, combínalo con una culotte de algodón fino más discreta. Los colores y los estampados: si te enfundas en un sujetador de popelina rosa con lazos a lo Lolita, apuesta por braguitas con estampado de rayas. Juega a ser ecléctica e imprevisible, pero siempre con gracia, no vale ponerse lo primero que sacas del cajón o, en su defecto, lo único que tengas limpio.
Así que, haz bien la colada y atrévete a mezclar. Las que sean más aplicadas, siempre podrán mirarse el tanga para saber qué día de la semana es.




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