Dicen que no hay dos sin tres. Ni sin cuatro. Ni sin cinco. Y es que hay días en que Madrid es una pura fiesta. “Oye, Duerto, ¿vas hoy al sarao del Ritz o al del Santo Mauro?”. “Pues mira, pensaba ir al del Fortuny, que es así como mucho más pijo”. “Es cierto, pero es a la misma hora que la presentación de Dior. ¿La Cortázar va?”. “Ella se va a pasar por la inauguración del centro comercial primero”. Sí, queridos, esta puede ser una conversación muy habitual entre nosotros una mañana antes de cualquier día plagado de eventos. Luchan por la jornada de 35 horas semanales, yo lucharía porque el día tuviera 35 horas. ¡Ah! Y porque supieran racionalizar los eventos. Como os dije, el don de la ubicuidad no es lo mío.
Y la pasada noche me volví a enfundar la americana negra para hacerme el tour ‘saraístico’, que, por cierto, fue más especial si cabe. Sí, esa noche me sentí algo protagonista, bueno yo y Javier Quesada, y Ana Vázquez, y Verónica Marín, y Ana Ureña. Se presentó en Museo Chicote este blog que leéis cada día y que, permitidme, os maravilla. Lo sé. Enhorabuena a BuyVip (gran súper cóctel el que organizó) y gracias a todos vosotros. Roberto, te echamos mucho de menos. Y lo sabes.
Siete llamadas perdidas y dos mensajes: “¿Dónde estás? Ven para lo de Folli Follie”. ¡Ay, por Dior, claro! Y allí en hotel Santo Mauro me planté, pues presentaban el brazalete cuyos beneficios iban destinados a la ONG Save the Children. En mi opinión, a la que tenían que haber salvado esa noche era a la madrina del acto, Genoveva Casanova, porque me di cuenta que lo suyo no es hablar en público. Da igual, ya está Luis Miguel para que le cante a la oreja. Y hablando de orejas (que no de ojeras, porque allí bótox había, y mucho) voy a contaros lo más total de la noche. Una ‘conocidísima directora de belleza de una publicación muy importante’ manoseó la oreja derecha de Marina Danko (desde hace mucho tiempo diseñadora de joyas) y, tocando el pendiente que ella misma se había hecho, la directora de belleza le espetó: “Esto…, esto es… como tu arte”. Querida, para arte el de tu cirujano plástico.
Y allí, entre copa y copa de champán, invitados de serie K, frases como “a mí lo que me gusta es lo natural” (querida, absolutamente en desacuerdo contigo. ¡Viva lo artificial!)…, recibí otra llamada que me suplicaba que fuese al hotel Ritz a recoger mi capón (pero de pollo). Sí, así de ‘total’ era la convocatoria: Sotheby´s dirigía la subasta de capones con fines benéficos en el mismísimo hotel Ritz de Madrid. ¿Y quiénes eran las madrinas? Ana Botella y Esperanza Aguirre. ¿Se llevarían cada una su capón vivo en el bolso? Me quedé con las ganas de verlo, porque, queridos, estaba a-g-o-t-a-d-o. Y es que, sin duda, ir de sarao en sarao es un trabajo. ¿O no?















