Tags: Atenas, Complementos, gafas, Ganadores, Prada, Viajes[ × ]
Atardece sobre Atenas. Al fondo, el Partenón bañado de una luz rosa (sé que suena cursílisimo, algo como sacado de una novela de Corín Tellado, pero es que fue así). A mi lado, un camarero vestido con chaqueta blanca me ofrece un espárrago. “No, gracias”. ¿Y una copa de Möet Rosado? “Ah, eso sí”. ¿Cómo voy a negarme?
A esta paso, la heroína de Corín estaría entornando los ojos imaginando su vida futura junto al galán de turno, que tan mala vida le ha dado a lo largo de 120 páginas de un papel de calidad infecta. Yo también entorno los ojos, pero por motivos distintos: me observo con los nuevos modelos de gafas que Prada ha diseñado para el grupo Luxottica, Prada Linea Rossa, y no veo un pimiento. Tengo 5 dioptrías y los cristales no están graduados. Aún así intuyo que son ma-ra-vi-llo-sas. Poco después, de la mano de Matteo Sessa Vitali, Prada Licencing Director, y de Laura Didoni, Luxottica Group Prada Brand Manager, compruebo que lo son.
Matteo nos explica, en el último piso del St. George Lycabettus Hotel, ante una vista magnífica de la capital griega, cómo con su Linea Rossa Prada y Luxottica se han propuesto que veamos la vida de ese color, rosa (como el champán rosado que el camarero vuelve a servir en mi copa: “No, no, no, por favor, más espárragos no. Champán, sí. Espárragos, no”, le explico). La firma italiana ha decidido aplicar las últimas tecnologías en materia deportiva al mundo de la óptica, con técnicas como la doble inyección de plástico o la tecnología anti-fogging (una técnica inicialmente desarrollada por la Nasa), que impide la condensación de humedad en los cristales… Ahora mismo, sin embargo, la condensación de humedad que absorbe toda mi atención es la de mi copa de champán rosado, vacía. “¿Otra copita? Ah, bueno…”
Matteo vuelve a acaparar mi atención mientras explica cómo se han logrado los acabados mates, con efecto empolvado, en distintos tonos, como el verde, el gris o el marrón oscuro, así como en el negro y rojo, distintivos de la marca, que se aplican sobre acetatos semitransparentes o en superficies brillantes. Interesantísimo. “¿Alguna pregunta?” Sí, ¿dónde se ha metido el camarero?
Cuando la presentación termina, la prensa sale a la azotea para tomar unos canapés y quedarse boquiabiertos ante el Partenón a lo lejos (tan rosso como la línea Prada). Media hora después, nos meten en un autobús y nos llevan al barrio de Kolonaki, el más trendy de Atenas, donde nos espera un fiestón por todo lo alto en una tienda que, al menos a la prensa española, nos deja con la boca abierta: ¡seis plantas! ¡Más de mil metros cuadrados! El flagship de Prada en Atenas es ESPECTACULAR. “Esto no es una boutique, son unos grandes almacenes”, exclama una periodista a mi lado (mientras, rapidísima, engancha una copa de champán, otra más). La tienda ha sido diseñada por el arquitecto italiano Roberto Baciocchi y, solo por ella, el viaje ya merece la pena.
Unas horas después, cuando regresamos al hotel, nos espera un obsequio a cada uno de los periodistas en nuestra habitación. ¡Unas gafas! ¡Qué ilusión! Con la falta que me hacen… Cuando abro la caja con el logo de Prada en enormes letras plateadas me siento un poco menos ilusionado: se trata de un neceser de viaje. Monísimo, pero no son unas gafas. Bueno, menos da una piedra (a no ser que sea preciosa, claro).

Cargando ...