
El mundo está lleno de escépticos, y mi círculo de amigos más. Nadie me creyó cuando les conté que había empezado a correr. Yo siempre he corrido mucho pero no de manera literal. No tuvo nada que ver ni con que se lleven los 80 ( cuando correr no era running sino footing) ni con que sea el deporte de la crisis. Empecé y sigo.
Me gusta ir al Templo de Debod y darle vueltas con mi Ipod amarillo. Me gusta haber ampliado mi círculo de shopping: ahora tengo un cajón entero con prendas inconcebibles; hasta la era p. r. ( post running) apenas tenía nada de Nike o Asics. Me gusta correr sola y en compañía de otros. Como buena obsesiva y aunque no he llegado a comprar “Runners”, he hecho un poco de proselitismo, he corrido alguna carrera y quiero leer el libro de Murakami: “When I talk about when I talk about running”. Y como creo en los accesorios tanto como en otras cosas mucho más solemnes leo, busco y encuentro algunos como calentadores para brazos. Pero no soy una corredora estilosa, soy una corredora esforzada y recession-friendly.
Hace poco un amigo me trajo de un viaje a Dubai una ruta de running, una botella de agua y una muñequera. Las regalaba su hotel, el Jumeirah Emirates Tower, que pensaba en los corredores trotamundos. A esta idea se unen los hoteles Starwood, que ofrecen un servicio que se llama Run Westin y que no es, nada más y nada menos, que ofrecer una persona como guía cuando decidas salir con tus zapatillas de deporte y tu buena voluntad a correr y correr y correr.














Pues no sabía yo esta faceta tuya…
[...] abstinencia (por no hablar del sentimiento de culpa) si me salto un día mi rutina… y cuando Ana se me ha adelantado (ojoplático me he quedado cuando he visto tu post: ¡esto es telepatía!). Para nada. Anima Sana In [...]
[...] (o estilo Internacional) de la “Ciudad Blanca”, podéis tomar café en el Montefiori, correr por la playa, ir a comprar lámparas al mercado de Jaffa o ir a cenar a Neve Tzedek, a Kimmel, y [...]