Si quieres ser alguien, no debes faltar a los Premios Shangay. Allí va todo el mundo. Que me lo digan a mí o a Javier Quesada. Este año ha sido inmenso. Se celebraba el noveno aniversario de los premios y habían fabricado un photocall interminable. Tan interminable que los famosos se cansaban. Oí decir a Bibiana Fernández: “¡Por Dios! ¿Todavía hay más?”. Y lo que te queda dentro, cariño. Sí, porque en el interior de la discoteca JOY no cabía un alfiler. Tanto es así, que casi ni Javi ni yo entramos. Porque como decía al empezar este post, si eres alguien no debes dejar de ir a estos premios, pero, si no eres nadie (mi caso y el de mi acompañante) a veces te lo ponen muy ‘chungo’ para acceder. En definitiva, que el seguridad la tomó conmigo y me dijo que no había nada que hacer. “Pero, si soy periodista, como todos los que acaban de entrar”, le gritaba. “¿Y?”, decía el puerta. Hasta que la astucia de mi amiga Ana Conda nos salvó. Sólo tuvo que desenganchar de un lado el cordón de la puerta y dijo: “¡Venga, ahora que no os ven!”. Ya estábamos dentro.
Desde allí vi a la gran estrella de la noche: Rupert Everett, más cascado que nunca, más delgado que nunca y más vicioso que nunca (esto lo digo por lo de fumar. No dejó el cigarrillo ni para posar en el photocall). Lo más impactante es que hasta él tuvo que hacer cola para poder acceder a la fiesta. ¿Dónde estaban los organizadores?
Total, si estos premios son para despiporrarse: Ana Obregón, pizpireta, daba saltitos sin tener nada novedoso que contar (bueno, sí, una tragedia de hecho: que ya tiene escrita una nueva serie de televisión); Rossy de Palma se mimetizó por su look con las hijas de ZP; Almodóvar protagonizó el gran momento de la noche interpretando junto a Diabéticas Aceleradas ‘Un año de amor’; la Terremoto de Alcorcón imitó a Shakira en ‘La loba’; Ana Belén… (bueno, ella en su línea). Y nosotros allí, sí, por narices…














¡Plas, plas, plas! ¿Los organizadores? Pues también en su línea… o un sinónimo, si me apuras.
Ay qué pena de Rupert EVEREST, quien le ha visto y quien le ve!!
Qué quieres que te diga, colarse no mola. Yo solo salgo de casa con invitación y reconfirmación (la llamada la pagan ellos claro). Ahora bien… No han caído aún las del papel rosa en que eres un blogger inflyente? Supongo que será porque tantos anuncio de masajistas y saunas en su seria revista les ha nublado el horizonte. Digo.