Mi amiga Carmen Melgar, editora de moda en Glamour (una editora de moda de verdad, con cultura, y no una mamarracha flaca y analfabeta que parece la reencarnación de Antoñita Colomé), es una fanática de Martin Margiela. De Sonsoles Espinosa, en plena crisis de sus retoñas, exclamó en una cena: “Ay, la pobre, ¡ella que fue la primera en llevar Martin Margiela en la Moncloa…!”.
Hasta entonces, yo no había valorado en su justa medida a la maison sin rostro (pues sí, lo confieso, ¿qué queréis que os diga?; hasta que Carmencita Melgar no me vino con la epifanía, como una Reina Maga, a mí MMM ni fu ni fa). Fue ella la que me abrió los ojos: apostar por Martin Margiela, en estos tiempos en que hay quien confunde una producción de moda con un mercadillo (give me more, more, more), es Triple C (Calidad, Conceptual & Contemporáneo). Por eso estoy loco por hacerme con algo de su línea para el hogar, Line 13.
No sé si quedarme con la lámpara-botella de ginebra (yo, que soy tan fan de la ginebra…)

…o con sus muñecas rusas (yo, que soy tan fan de lo ruso: el vodka, sin ir más lejos…)

…o con los bolígrafos-pluma (yo, que soy tan… ¿Qué? Sí, mamá, ya me callo).

La colección se llama White Objects (fijaos cómo soy de paradójico: voy… ¡y lo pongo en negrita!) y es el colmo de la simplicidad, es como el esqueleto de la decoración. Es, de hecho, la anti-decoración. Es, casi, la anti-casa.
Una vez más, Martin Margiela va por delante. Tanto que la he perdido de vista… Natural, como es tan blanca…














Yo tambien adoro la Maison Martin Margiela, lástima que no sea una rica y ociosa heredera (con ser mujer ociosa de médico también me conformaría) de esas que entran en LV, Gucci, Prada o MMM y salen deslomadas bajo un alud de bolsas de cartón y estamping del bueno. En fin, a lo que iba, en el inquietante párrafo inicial leo: “…y no una mamarracha flaca y analfabeta que parece la reencarnación de Antoñita Colomé”. Y bueno, lo reconozco, ni puta idea de la tal Colomé. Así que me fui al google imágenes y… Aaaaaaaaaahhhhhhhh!!!! Lo vi claro, a la primera, sé a quien te refieres y, tranquilo, no te delateré, pero esa estilistilla venida a (demasiado) más y ahora editora de moda de la revista de moda más choni del país (de hecho, son las abanderadas del New Chonismo, ese que hace creer a las periferías que una vida de amor y lujo está a su alcance) es lo peor, ella es lo peor, y no por ser la nueva “apostola” de lo abigarrado y lo hortera; sino porque es mala maligna, falsa, traidora y vulgar. Adoro Buy Vip, sois mi nueva fuente de inspiración! Ea!
El minimalismo llegó para quedarse. Y el blanco se permite ser un poco barroco sin perder un ápice del minimalismo…
Javi!!!
Angel Luis me contó que estaba aquí, que bien localizarte y que bien leerte…
Me encanta la etiqueta blanca y su concepto, alguien que hace algo con una filosofía detrás…
Te mando el link de un blog que tengo…
Besos miles!!
Bea
El calendario de tela para el 2010 es lo más de lo más. Vi parte de la Colección en el Musée Les Arts Decoratifs de París… y me la hubiera traido enterita a casa… Por cierto que también me hubiera traido a casa cada uno de los modelitos de la exposición de Madeleine Vionnet que fui a ver. ¡Que maravilla!
(Por cierto la libreria de LAD es de de las mejores que he visto en publicaciones de moda y diseño!!)
[...] El calendario de tela para el 2010 es lo más de lo más. Vi parte de la Colección en el Mus… [...]
[...] guiño a su padre hostelero); Miguel Bosé, que enfundado en un esmoquin de Maison Martin Margiela (sí, Javier) agradeció el premio besando en la boca (por dos veces) a Jordi Mollá. Su frase fue: “La pena es [...]